Nada más llegar a Lviv vivimos nuestra primera experiencia viajera, al encontrarnos de golpe que casi nadie habla inglés y el ucraniano utiliza el alfabeto cirílico, así que enterarnos de que tranvía coger y donde bajarnos nos lleva un tiempo, a través de HC (hospitalityclub) contactamos con Vyacheslav, que nos acompaña a tomar unas cervezas, al hostel y nos explica un poco los trucos para poder movernos por la ciudad.
Al día siguiente callejeamos, hace buen tiempo y Lviv es una ciudad muy bonita para descubrir caminando. Tomamos pierogis y cervezas de medio litro como manda la tradición aquí, a precios muy asequibles. Por la tarde cambia el tiempo, la nube que nos persigue desde el inicio del viaje nos visita de nuevo y nos refugiamos en un bar hasta que quedamos con Volodymyr, que Bea había contactado a través de CS ( Couch surfing), nos invita a su casa y nos sorprende con una cena-fiesta con sus amigos a base de Sushi y cerveza ucraniana, no se puede pedir más.