En Vashisht además del feliz encuentro con Oscar, un autentico maestro que sabe transmitir su pasión por India, hay otras dos cosas que hicieron que nos sintiéramos muy a gusto, una fueron las fuentes termales -que lujo esos baños terapéuticos en el templo - y la otra la posibilidad de ver cine de autor en un sitio remoto como este, Joy y su mujer que regentan una pensión llamada “Sonam guest house” disponen de un catalogo de películas y de una sala ¨Inwar arc¨ para proyección, así que todos los días a las siete de la tarde nos programábamos una película, revisitamos “Nosferatu” de Herzog, y “Adaptation” de Spike Jonze y con fantástico guión de Charlie Kaufman.
De Vashisht nos vamos a Naggar, a apenas 30 kilómetros y ya en dirección al valle de Parvati. Allí aparte de las consabidas visitas a los templos, otra visita imprescindible es la visita a la casa-museo de Roerich, intelectual ruso que vivió en esta zona hasta su fallecimiento en 1947. Tuvimos la suerte de conocer a Meera y Pappu, él cartero del pueblo y ella regenta la guest house de la familia, y con ellos nos sentimos como en casa, no dejéis de visitarlos si alguna vez pasáis por allí, comida casera y ambiente familiar.Subimos al pueblo de Runsum apenas a un kilometro sendero arriba, sorprendente encontrar en esta población un montón de similitudes con pueblos de Asturias, desde la agricultura hasta los tejados de pizarra o algunas formas arquitectónicas que recuerdan a nuestro emblemático hórreo., todo ello en un entorno sin contaminar por el turismo y con formas de vida bastante primitivas.
Nos fuimos de Himachal Pradesh con las ganas de hacer un trekking en condiciones por las montañas del Himalaya teniendo picos de 6000 metros a escasos kilómetros que no horas, pero no veníamos preparados en cuestiones de equipo de montaña así que nos vamos hacia Rishikesh.
Como hay bastantes horas de autobús nos organizamos un par de paradas, la primera en Mandi, población que no tiene mucha caída turística, con bastante vida y que nos sorprende, y así por primera vez en semanas somos los únicos occidentales que pasean por la calle, visitamos mas templos y también un barrio de chavolas en el que viven unos cientos de personas en condiciones bastante penosas. El siguiente intermedio lo hacemos en Shimla, en el que al contrario que Mandi está lleno de turistas, indios y europeos, el sitio recuerda a McLeod Ganj por su ubicación, pero es como diez veces mayor. Shimla se hizo famoso por ser el lugar de descanso veraniego del gobierno de la época colonial, de hecho el centro de la ciudad recuerda bastante a Escocia por su arquitectura. Chandigarh es un sitio muy curioso en medio del caos reinante aquí, fué eligido por el primer gobierno de India después de la independencia como representación de la Nueva India, su diseño urbano es obra de Le Corbussier y a pesar del paso de los años conserva cierto orden que incluso se manifiesta en el trafico, lo malo del sitio es que no hay muchos hoteles y los que hay son bastante caros, así que hacemos noche en el hotel mas chungo hasta la fecha, situado en plena estación de autobús y sobrevolando los andenes. Gracias de nuevo a los fabricantes de tapones para los oídos que hacen la vida nómada mucho más agradable.
Rishikesh tiene la particularidad de ser un sitio que cuanto mas tiempo pasas más a gusto te sientes, esta segunda vez pasamos diez días, hicimos yoga descubrimos unos cuantos rincones que la primera vez se nos habían pasado por alto, conocimos a unos cuantos habituales de la zona y compartimos historias y anécdotas, impagables algunas con las primeras experiencias en este país.
Escribo todo esto tumbado en la litera de tren en sleeper class, que la primera vez que usamos fue en el trayecto de Delhi a Risikesh y nos pareció infernal, ahora después de cinco semanas aquí y de los terribles días de autobús, ir en sleeper class me parece una bendición a pesar del olor que proviene de la zona de los servicios, por delante tenemos quince horas de tren con destino a Pushkar para hacer una breve incursión en Rajastán, no creo más de diez días porque desafortunadamente nuestro visado caduca el 20 de Diciembre, tenemos un billete de avión para ese mismo día en Calcuta desde donde volaremos hacia el Este con la intención de pasar las navidades en alguna playa de Tailandia.





