Armados con nuestro mini mapa y con un esbozo de destino en mente dejamos Rishikesh y nos plantamos en Dhera Dun, en teoría y sobre el mapa un sitio bien comunicado, para iniciar nuestro viaje a Himachal Pradesh. Una vez en la estación de autobuses, nos comentan que llegar por ejemplo a Shimla, nos llevaría unas veinte horas o Chandigarh quince, así que decidimos variar un poco el rumbo hacia el Noroeste, conseguimos un billete para el tren nocturno que nos dejaría a las siete de la mañana en Amritsar ciudad emblema para los Sikhs al hallarse allí su templo insignia, el Golden Temple. El supuesto trayecto nocturno de doce horas, acaba convirtiéndose en un suplicio de veinte, con parada en una estación de cuyo nombre no puedo acordarme, a esperar un nuevo conductor durante cinco horas porque al parecer el anterior no sabía el camino a partir de ahí. Incredible India!
El Golden Temple es una maravilla y nos compensa por las horas de trayecto, no así la ciudad, un lio tremendo de tráfico que llega a convertir en agobiante, con toda la contaminación ambiental que convierte el aire en una mezcla gaseosa irrespirable.
A la mañana siguiente y como somos osados nos subimos a un autobús para irnos hasta McLeod Ganj a unos ciento cincuenta kilómetros, nos lleva diez horas pero merece la pena, todo aquel que haya viajado en autobuses de línea indios sabe a lo que me refiero ,y aquí es cuando tienes que olvidarte de tus ideas adquiridas sobre conducción y seguridad vial y empezar a tener fe, increíble era tanto vernos abriéndonos paso entre un camión y otro que circulaba en sentido contrario al que en el último momento esquivábamos según algún código secreto, como el que a los cien metros de tal maniobra, a mis ojos casi suicida, realizara una frenada brutal para que subiera o bajara alguien, porque esta es otra particularidad se los autobuses de línea indios, no hay paradas, paran donde la gente lo desea, funcionan como autobuses de línea y autobuses locales al mismo tiempo. Una de las ventajas de viajar en estos autobuses es que puedes contemplar la vida de las numerosas poblaciones por las que transita, en general cualquier población india está formada por una multitud de puestos comerciales de todo tipo a pie de calle, y el resto es una especie de nebulosa formada por infinidad de peatones, animales y vehículos que se desplazan en aparente equilibrio cósmico.
De Mcleod Ganj, me gustó todo menos el nombre, un sitio tan increíble con el nombre de un militar colonizador del ejército británico no acaba de encajarme, no porque tenga nada en contra del ejercito de su majestad la reina de Inglaterra o todo lo contrario, en este caso solo por motivos estéticos, ese McLeod escrito en un mapa de India hace daño a la vista.
McLeod Ganj es un sitio muy bonito, a casi dos mil metros de altura situado en la ladera de una montaña, y alrededor infinidad de bosques de pinos y abetos, es conocido principalmente por ser la sede del gobierno de Tíbet en el exilio, aquí tiene su residencia el Dalai Lama, y la población está formada casi al cincuenta por ciento por tibetanos lo que le da a la ciudad una personalidad muy particular. Hay muchos centros sociales que dan a conocer la causa tibetana y prestan su apoyo a los refugiados políticos, también muchas oportunidades de voluntariado. Asistimos a una conferencia de un preso político en el exilio, nos enteramos de cómo China repuebla Tíbet con seis millones de desplazados, casi la misma cantidad de tibetanos que vivían allí antes de la ocupación que tuvo lugar en 1959, como borran sus señas de identidad, como se les prohíbe la educación en su lengua y se les impone el chino como única lengua oficial. A algunos estas prácticas les recordaran a lo que está pasando en El Sahara por ejemplo, claro que estas cosas no son noticia, y además hay que llevarse bien con China que luego se enfadan y sube el precio de nuestra deuda externa.
Disfrutamos mucho en Mc Leod , hicimos un trekking hasta Triund que esta ya a tres mil metros y hay unas vistas increíbles, en sus restaurantes tibetanos, en sus cafés, con sus gentes, pero al cabo de unos días tienes que decidir entre quedarte e involucrarte o seguir viaje, así es como te vas pensando en que deberías de quedarte. Nos dirigimos hacia el Valle de Kullu donde nos espera nuestro amigo Oscar para darnos un curso sobre cultura India en las preciosas terrazas de Vashisht.
sábado, 13 de noviembre de 2010
martes, 2 de noviembre de 2010
Delhi- Rishikesh
Llegamos al aeropuerto de Delhi de madrugada, en un vuelo con escala en Emiratos Arabes Unidos atestado de indios que constituyen junto con los filipinos la mano de obra barata de la que se nutren los hijos del petrodólar. Para llegar hasta el hotel nos habían dicho que lo mejor era coger un taxi prepago y así lo hicimos, después de concertar el precio nos subimos a un viejo modelo de estilo colonial, una vez superado el susto inicial, con el jet-lag se nos olvidó que India fue colonia inglesa y conducen por la izquierda, asistimos a un espectáculo único como es ver una ciudad como Delhi desperezarse: gente, mucha gente saliendo de todos los lados, mucha suciedad y contaminación, las construcciones son en su mayoría infraviviendas, puestos de venta ambulante de todo tipo dirigiéndose a su lugar de trabajo, vacas que pasean en medio de todo esto con tranquilidad, un lio impresionante de circulación compuesto de rickshaws, carros con tracción humana, los llamados tuc-tucs, coches, autobuses, camiones, bicicletas y peatones.
Los indios conducen ajustando al milímetro, tocan compulsivamente el claxon, por lo que cualquier trayecto se convierte en una sinfonía brutal de pitidos. Pasamos un par de días recuperándonos del cambio horario, esquivando buscavidas de diferente pelaje, deambulando por Old Delhi, sobre todo Pahar Ganj autentico epicentro de la ciudad, lleno de mochileros al ser la zona donde se ubican la mayor parte de los hoteles y guest houses baratas.
Delhi no es una ciudad para quedarse mucho tiempo así que el tercer día decidimos coger un tren nocturno y dirigirnos hacía Rishikesh en el estado de Uttarakhand, Rishikesh está a orillas del Ganges y es conocido internacionalmente por ser la capital del yoga, lleno de Ashrams y templos budistas, la oferta se completa con una amplia oferta de hoteles de precios ajustados y restaurantes vegetarianos. Desde el primer momento nos sentimos muy a gusto, la gente es muy respetuosa y nadie te da la chapa para que compres esto o aquello. Asistimos a nuestras primeras lecciones de yoga. Después de informarnos de que Ashram se ajusta más a nuestro presupuesto y a nuestras necesidades espirituales, y con la promesa de volver en unas semanas, nos encaminamos hacia el Norte con la intención de pasar unas semanas por el estado de Himachal Pradesh antes de que el Invierno sea demasiado severo
lunes, 18 de octubre de 2010
Capadocia
Otro sonido presente día a día es la llamada a la oración del Imán desde la mezquita, amplificada desde el minarete para que nadie se olvide de sus plegarias, no parece que en contra de los deseos de Erdogán mucha gente le haga caso.
De Ankara nos fuimos a Capadocia, zona muy conocida de la geografía turca, no obstante dejo el link de wikipedia para los más despistados y unas cuantas fotos que hicimos de las curiosas formaciones geológicas de la zona y algunas de sus gentes.
Antalya
-uhmmm, fine, thanks.
-Where are you from?
-uhmmm , Spain.
- Madrid or Barcelona?
Así de esta forma empiezan indefectiblemente las conversaciones comerciales en Turquía, una y mil veces repitiendo el mismo patrón, el gancho espera delante de su comercio y trata de de establecer un vínculo contigo a través de este minidiálogo. Estrategias de marketing de la universidad otomana supongo. Si estás de buen humor le explicas que no, que eres de Guigón que no eres del Barça ni del Madrid y que no estás aquí para comprar alfombras, que no puedes comer en su restaurante porque ya lo hiciste en otro, en definitiva que estás dando una vuelta y que no dispones de mucho presupuesto, una explicación o un escorzo suele bastar para disuadir a los pertinaces.
Llegamos a Antalya con la idea de quedarnos un par de días, pero el hecho de conocer a Gamze, una de esas personas que da sentido a la palabra hospitalidad y coincidir nuestra estancia con el Altin Portakal Film Festival, el festival de cine más importante de Turquía hizo que nos quedáramos una semana larga descansando, despidiéndonos del Mediterráneo por una temporada y viendo pelis.
Nos costó volver a calzarnos las mochilas pero necesitábamos aclarar unas cuantas cuestiones de visados, después de la negativa de Siria que frustró nuestra visita a Líbano, parece ser que no dan visados si no estás en tu país de origen, un malentendido con la gente de iranvisa.com, sitio a evitar si necesitas un visado para Irán, y la llegada del las lluvias hacen que tengamos que reconsiderar nuestra visita a Irán y Pakistán, así que nos vamos a la embajada India y en una semana tendremos nuestro visado para visitar el país durante seis meses.
-Where are you from?
-uhmmm , Spain.
- Madrid or Barcelona?
Así de esta forma empiezan indefectiblemente las conversaciones comerciales en Turquía, una y mil veces repitiendo el mismo patrón, el gancho espera delante de su comercio y trata de de establecer un vínculo contigo a través de este minidiálogo. Estrategias de marketing de la universidad otomana supongo. Si estás de buen humor le explicas que no, que eres de Guigón que no eres del Barça ni del Madrid y que no estás aquí para comprar alfombras, que no puedes comer en su restaurante porque ya lo hiciste en otro, en definitiva que estás dando una vuelta y que no dispones de mucho presupuesto, una explicación o un escorzo suele bastar para disuadir a los pertinaces.
Llegamos a Antalya con la idea de quedarnos un par de días, pero el hecho de conocer a Gamze, una de esas personas que da sentido a la palabra hospitalidad y coincidir nuestra estancia con el Altin Portakal Film Festival, el festival de cine más importante de Turquía hizo que nos quedáramos una semana larga descansando, despidiéndonos del Mediterráneo por una temporada y viendo pelis.
Nos costó volver a calzarnos las mochilas pero necesitábamos aclarar unas cuantas cuestiones de visados, después de la negativa de Siria que frustró nuestra visita a Líbano, parece ser que no dan visados si no estás en tu país de origen, un malentendido con la gente de iranvisa.com, sitio a evitar si necesitas un visado para Irán, y la llegada del las lluvias hacen que tengamos que reconsiderar nuestra visita a Irán y Pakistán, así que nos vamos a la embajada India y en una semana tendremos nuestro visado para visitar el país durante seis meses.
martes, 5 de octubre de 2010
Pamukkale-Likya
Al final estuvimos por Estambul una semana, nos encontramos con Lazcano que venía de Grecia, y después de patear la ciudad y descubrir unos cuantos rincones lejos de la marabunta turística de Sultanahmet y Galata, decidimos irnos hacia el Sur previa visita a Pamukkale, parada imprescindible a pesar de ser un sitio muy turístico. En Pamukkale ( castillo de algodón), se puede visitar las ruinas de la Hierápolis ( año 190 aC), situada sobre un altiplano que domina el valle de Denizli y la curiosa formaciónes salinas con aguas termales con gran contenido en bicarbonatos y calcio que se descuelgan desde ella hacia el llano de alrededor, formando un paisaje único y un poco surrelista también, allí hay unas bañeras en las que nos rebozamos bien, ahora leo en Wikipedia que aparte de los propiedades de los minerales que contienen estas aguas también tienen pequeñas partículas radioactivas, ¡ejem!
| Pamukkale |
| Hierápolis |
| Kelebekler Vadisi |
| Pamukkale |
| Fethiye |
Seguimos nuestro camino hacia el Mediterráneo, parada en Fethiye y desde allí en barco llegamos a Kelebekler Vadisi (Butterfly Valley), un valle encerrado en paredes verticales y accesible solo por mar, una curiosa reserva ecológica, hábitat de un tipo de mariposa llamado Jersey Tiger Moth, en ella funciona una cooperativa desde los años 70 que intenta preservar este espacio , para financiarse alquilan cabañas y tiendas de campaña a pie de playa y en el pack te incluyen cena y desayuno, algo que se estila mucho por esta zona, todo muy saludable y rico. Lo malo es que el sitio es tan bonito que a media mañana la playa se puebla de barcos de turistas de otra especie que abunda mucho por esta zona, ingleses con prominentes barrigas cerveceras y con la consabida pigmentación rojiza ”rojo centollu” después de un par de días al solano,de las mariposas ni rastro.
| Kelebekler Vadisi |
Una de las ideas al venir a esta zona era hacer un trekking en la antigua Likya, la ruta va de Fethiye a Antalya, a lo largo de 400 Kms de costa, por una zona de paisajes impresionantes, con montañas de cotas elevadas que se descuelgan sobre el mar. Así que con todo nuestro equipaje a la espalda nos pasamos tres días subiendo desde la playa hasta el monte, desde el monte hasta la playa… impresionante de verdad los paisajes y los sitios por donde pasa la ruta. El litoral está deshabitado y solo en par de playas había tiendas y cabañas para alquilar. Un sitio a tener en cuenta para aquellos que les encanta la playa dentro de un contexto de tranquilidad y respeto a la naturaleza, apunten este nombre: Kabak, dentro de un par de años quizás sea demasiado tarde.Tuvimos la oportunidad de entrar en contacto con gente de los pueblos, pues hay etapas que acaban en localidades donde solo hay cuatro casas y los habitantes te ofrecen su casa como alojamiento, pagando, eso sí, que esto es Turquía. La gente que vive por estos parajes se dedican mayormente a la agricultura de subsistencia: cría de ganado bovino, apicultura, olivos, vides y huertas con tomates, pepinos y pimientos.Hicimos tres días, cuatro etapas del citado ” Lycian way”, aproximadamente 40 kms por rutas a veces bastante dificiles , al tercer dia nuestros cuerpos pedían descanso así que aprovechando que llegamos a Pydnai, en un extremo de Patara Beach, otra reserva ecológica en este caso de tortugas, y que el paisaje se afea un poco por la gran abundancia de invernaderos, decidimos saltarnos unas etapas y volver a las playas.
| Kabak |
| Alinca |
| Fatyma Pansyon |
| Kas |
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